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Ya ha llegado el buen tiempo y aunque todavía nuestras salidas a la calle se verán limitadas, poco a poco podremos comenzar a retomar nuestra vida fuera del hogar. Con la llegada del sol y del buen tiempo, podremos lucir nuestras prendas más veraniegas y coloridas, pero ¿qué hacer con la ropa de otoño-invierno que aún queda en nuestro armario?

En un post anterior nos centramos en algunos consejos para guardar la ropa de invierno, pero en esta ocasión pondremos el foco en los pasos a seguir para que nuestra ropa de fuera de temporada quede guardada en perfectas condiciones. Así, una vez pasado el verano, podremos rescatar nuestras prendas más gruesas en perfecto estado y no tendremos que preocuparnos más allá de sacarlas del armario.

¿Estás preparado para ello? Atento porque a continuación te desgranaremos los pasos que debes seguir para ello.

 

1.- Lava la ropa

Lavar la ropa es un paso imprescindible si queremos que permanezca limpia y en buenas condiciones. ¿Tienes claro cuáles son las prendas que quedan fuera de temporada? Una vez que la tengas apilada, lo primero que debes hacer es poner la lavadora (o dos, tres o cuatro si lo necesitas). De este modo, evitarás malos olores y no tendrás que volver a limpiarla cuando llegue el otoño.

 

2.- Dóblala lo mejor posible

Cuando tengas toda la ropa limpia, el siguiente paso será doblarlas de la mejor manera que puedas. Obviamente, habrá algunas prendas (vestidos, chaquetas, trajes…) que pondrás en perchas, por lo que en esos casos lo ideal será que selecciones las perchas que se adapten mejor a cada una de las prendas.

El mejor consejo es que te lo tomes con calma para que realices esta tarea de modo que las prendas como camisetas, faldas o jerséis tengan los menores pliegues y arrugas posibles.

 

3.- Utiliza fundas o guárdalas al vacío

Clasificar la ropa es clave para poder localizarla una vez finalizada la temporada de verano. En este sentido, deberás separar los abrigos, los jerséis, los pantalones, las camisetas, etc. guardándolas en diferentes fundas. Para que puedas guardarlas de manera óptima, será importante que las hayas doblado bien previamente.

En el caso de que dispongas de poco espacio, el mejor método puede ser guardar la ropa al vacío porque ocupará mucho menos espacio. La ropa quedará completamente comprimida, por lo que con esta técnica nos aseguraremos de que todo quedará perfectamente protegido y estará en condiciones óptimas al recuperarlas.

 

4.- Escoge lugares frescos y secos

Proteger la ropa con fundas es importante, pero deberemos tener en cuenta el lugar donde vayamos a guardarlas después. El calor y la humedad provocan a menudo que las polillas se acerquen a nuestra ropa y nos la destrocen por completo. Por lo tanto, escoge bien el sitio donde vayas a guardar la ropa para evitar quedarte sin ellas.

En este sentido, siempre podremos hacernos con bolsas antipolillas para disminuir la probabilidad de que aparezcan.

 

5.- Utiliza aromas

Si eres un maniático de los olores, te recomendamos que utilices saquitos aromáticos y que los coloques alrededor de toda la ropa. Si bien no es imprescindible para que la ropa esté en buenas condiciones, así te asegurarás de que cuando pase la temporada de verano, tus prendas tendrán un excelente olor además de estar limpias.