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¿Cómo podemos ahorrar espacio en la oficina? Seguro que a menudo nos hacemos esta pregunta en nuestros entornos de trabajo. Las prisas y la necesidad de entregar documentación a tiempo nos dejan poco espacio para organizar. De esta forma, cuando queremos darnos cuenta, tenemos nuestro despacho u oficina lleno de objetos. Papeles que ya no sirven, viejos informes, carpetas de ejercicios pasados… Todo se amontona. Por esta razón, cada poco tiempo debemos limpiar todo lo almacenado y abrir hueco para nuevos elementos. Sin embargo, ¿no sería mejor organizar la oficina de tal forma que casi no fueran necesarias estas batidas? Pues bien, vamos a ver algunos consejos que os ayudarán a mantener vuestro entorno recogido y organizado. ¡Permanece atento a las siguientes ideas!

Ahorrar espacio en la oficina: separar espacios

Una oficina no está compuesta por una única zona. De esta forma, a pesar de pertenecer en su conjunto a un entorno de trabajo, tenemos varias áreas. El almacenamiento está en una parte y las mesas de trabajo, las impresoras y fotocopiadoras en otra… Por esta razón, debemos tener en cuenta estos sectores tanto a gran como a pequeña escala. Si bien es cierto que separar habitaciones para estas tareas nos parece algo sencillo, cuando se trata de poner en práctica estas ideas para ahorrar espacio en nuestro entorno más cercano, el esfuerzo nos parece mayor. Así, encontramos que dentro de nuestra mesa de trabajo los documentos antiguos se mezclan con los nuevos, no tenemos una bandeja para hojas de sucio separada del resto, el teclado del ordenador ocupa, en ocasiones, la parte de la mesa donde también realizamos otras actividades… Y nuestra mesa nos parece cada vez más y más pequeña. Por ello, el primer consejo para ahorrar espacio es tener una buena organización tanto en el espacio como en las mesas de trabajo.

Ahorrar espacio en la oficina: versatilidad

Uno de los motivos principales para que nuestra organización del entorno laboral se descontrole, son los cambios. Así, nuestra oficina crece, las tareas cambian de trabajador y el espacio se reorganiza. Sin embargo, gran parte de los entornos laborales de hoy en día son excesivamente rígidos. Su adaptación a los nuevos tiempo y el nuevo formato de la oficina es realmente difícil. Por este motivo, acabamos teniendo mobiliario que más que ayudarnos a ahorrar espacio, nos hacen la tarea más difícil.

Para evitar esto, la mejor recomendación posible es contar con un mobiliario que sea versátil. Es decir, estanterías, mesas y sillas que podamos adaptar al crecimiento y los cambios de la empresa. Así, por ejemplo, un estante que podemos colocar tanto en horizontal como en vertical nos ayudará a la hora de situarlo en otra pared diferente. Para ello, los cajones interiores, si es que los tiene, deben poderse desprender y colocar en el otro sentido. Por otro lado, unas sillas cómodas y homogéneas nos permitirán convertir las salas de reuniones en mesas de trabajo. No será necesario adquirir unas nuevas y se adaptarán mejor a la zona en la que están colocadas.

De esta forma, podéis ver cómo ahorrar espacio de trabajo requiere de una gran adaptabilidad del entorno. Poder cambiar a menudo la disposición del espacio sin que esto repercuta en muebles infrautilizados o espacios con un aprovechamiento defectuoso.