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Siempre es útil conocer los trucos para embalar objetos frágiles en una mudanza. De esta forma, podemos conservar nuestras pertenencias sin que sufran ningún percance. Para ello, debemos prestar atención a algunas de las técnicas y consejos que debemos seguir. Así, conseguiremos asegurar por completo todos los elementos y recuperarlos posteriormente como si estuvieran nuevos. Sin embargo, debemos tener cuidado. En algunas ocasiones, esta obsesión por preservar un objeto nos puede llevar a conseguir que se dañe aún más. Por este motivo, ni el exceso de protección ni dejarlo a la intemperie son buenas soluciones. Por tanto, deberemos buscar un camino intermedio que consiga guardar estas piezas en las mejores condiciones posibles. ¡Descubre las mejores ideas para conseguirlo a continuación!

Embalar objetos frágiles: vajillas

Si hablamos de objetos frágiles que dispongamos en nuestro hogar, la primera respuesta suele ser la vajilla. De esta forma, platos, tazas, vasos y copas ocupan siempre un lugar privilegiado en toda mudanza. Para ello, procuramos siempre buscar la mayor seguridad para evitar su rotura y conseguir mantener estas piezas el mayor tiempo posible.

Sin embargo, en algunas ocasiones no tenemos muy clara la forma correcta para embalar estos productos. Y, debido a ello, lo único que conseguimos es poner una gran cantidad de papel o plástico para tratar de evitar daños externos. Así, en muchas ocasiones, el daño se produce debido a un mal embalaje. Un exceso de presión o una mala forma de guardar los objetos pueden llevar al traste todas nuestras buenas intenciones. Por eso, debemos ser cuidadosos en su embalaje y contar con más factores.

A pesar de que tanto papel como plástico nos ayudarán a conservar estas piezas, lo fundamental será su colocación. Para ello, lo más importante es que estén bajo el menor número de elementos posibles y que no tengan mucho peso encima. Aunque nos parezca que el recubrimiento es suficiente y pueda aguantar, es conveniente no arriesgar con ello.

Embalar objetos frágiles: cuadros

Cómo embalar un cuadro para transporte es una pregunta que a menudo se realizan nuestros clientes. De esta forma, un cuadro es siempre un objeto muy sensible a la envoltura y a las mudanzas. Así, tanto los cambios de temperaturas como los posibles giros y cambios de posición pueden afectar al aspecto estético del mismo. Por esta razón, es necesario tener un gran cuidado a la hora de preservarlos.

Para conseguir un embalaje correcto, lo más conveniente es colocar un elemento rígido en la parte de la pintura. Si colocamos simplemente papel, cartón o plástico, corremos el riesgo de que este se doble y acabe adhiriéndose a la pintura, existiendo el riesgo de que la pintura se vea sustraída del lienzo. Por este motivo, debemos proteger esta zona con un elemento de madera u otro material rígido que consiga protegerla frente a esto.

Además, de la misma forma que la vajilla, los cuadros deben ocupar la parte superior de la mudanza. En caso contrario, tanto el marco como el lienzo, pueden sufrir daños e incluso llegar a romperse.